Propuesta para Escuela de Salud San Pedro Claver
NEIVA · PITALITO
Convertir cada mensaje de WhatsApp, cada comentario en redes y cada peso de pauta en un estudiante sentado en el aula — en Neiva y en Pitalito.
Si las cuatro tienen respuesta con número, no necesitan nada de lo que sigue. Si alguna no la tiene, ahí está la oportunidad.
Sumando WhatsApp, Instagram, Facebook y la web de las dos sedes. Casi nadie tiene el número exacto.
Con hora, con asesor asignado y con confirmación. No «venga cuando quiera».
La asesoría es la puerta. La matrícula es el negocio. Y el motivo de pérdida casi nunca queda escrito en ninguna parte.
Por programa y por sede. ¿La respuesta está en alcance y comentarios, o en estudiantes en el aula?
El interesado le escribe a tres escuelas la misma noche. Se matricula en la que responde primero.
Los chats viven en el celular de cada asesora. Si alguien se va, la base se va con ella.
«Venga cuando quiera» en vez de una asesoría con hora, con asesor y con recordatorio.
Nadie confirma, nadie recuerda, nadie reagenda. El espacio del asesor se pierde.
Se inscribió, le faltan dos documentos, y a las tres semanas ya no contesta. Matrícula ganada que se cae sola.
Saben cuántos mensajes llegaron. No saben qué anuncio produjo una matrícula.
Katherine, 19 años, Pitalito. Vio un reel del técnico en enfermería un martes por la noche. Esto es lo que pasó después.
«Buenas noches, información del técnico en enfermería por favor.»
13 horas después. Ya le escribió a otras dos escuelas.
▼ +13 H DE ESPERALe mandan el PDF de la convocatoria. Nadie le pregunta qué necesita.
▼ RESPUESTA GENÉRICA«Venga cuando quiera.» Sin hora, sin nombre, sin cita.
▼ VISITA SIN AGENDAEl chat quedó en el celular de una asesora que ese día atendió 40 conversaciones.
▼ NADIE HACE SEGUIMIENTOLe agendaron una asesoría con hora y con nombre. Se matriculó ahí.
▼ MATRÍCULA PERDIDANadie hizo nada mal. Simplemente no existe un sistema que sostenga la conversación.
El primero se mide a medias. El segundo no lo mide nadie — y ahí está la matrícula real.
De 250 conversaciones, 18 llegan al final. La pauta no es el problema: la fuga está en el medio.
Y esto no pasa dos veces al año: pasa con cada convocatoria de técnicos y, en paralelo, con cada programa de educación continua. Cifras ilustrativas — se reemplazan con las suyas.
Más pauta sobre un proceso roto solo hace que la fuga sea más cara. Primero el sistema, después el volumen.
Nadie espera 13 horas.
Cada aspirante con dueño y siguiente paso.
Del anuncio a la matrícula, con nombre propio.
Neiva y Pitalito con la misma vara.
Los WhatsApp de las asesoras, la agenda en papel, el Excel de aspirantes y el administrador de anuncios tienen la información — pero no se hablan entre ellos.
La conversación, la asesoría, el aspirante y la campaña dejan de vivir en apps separadas y alimentan un solo cerebro.
Nadie más conecta la bandeja de entrada con el salón de clase.
Resuelve el hoy: cuántas asesorías hay mañana, quién no confirmó, qué mensajes quedaron sin responder, a qué inscrito le faltan documentos.
Resuelve la convocatoria: qué campaña trajo más matrículas, por qué Pitalito convierte distinto, a quién reactivar antes del próximo ciclo.
Sin informes ni Excel. Ellos proponen, ustedes deciden.
Contesta a las 11 de la noche, en domingo y en plena semana de convocatoria. Cuando el equipo abre, la asesoría ya está agendada.
Atiende veinte conversaciones a la vez, en las dos sedes. El equipo deja de escoger a quién responder primero.
Recuerda la asesoría, pide los documentos que faltan y vuelve a llamar al que no decidió. Nadie tiene que acordarse.
Se acabó el «venga cuando quiera»: quien atiende ve la disponibilidad real de cada asesor, la historia completa del aspirante y lo que ya se le envió.
Lo que ya tienen publicado se conecta con la agenda de asesores y con el pipeline de admisiones.
Cuatro familias de reglas que cubren el recorrido completo, del primer mensaje a la siguiente convocatoria. Se arman arrastrando bloques — o se le describen a la IA y ella las construye para que las revisen.
El motivo de pérdida se registra al cerrar cada aspirante. Ese solo campo convierte una lista de nombres en inteligencia comercial: al cierre de la convocatoria se sabe con precisión cuánto pesó el precio, cuánto el horario y cuánto la competencia — y eso cambia la oferta, no el discurso.
Conseguir un interesado nuevo cuesta pauta. Recuperar uno que ya levantó la mano cuesta un mensaje.
El que no se matriculó ahora se contacta solo seis semanas antes de la siguiente. Nadie tiene que acordarse de una base que hoy ni siquiera existe.
El egresado del técnico es el mejor prospecto del diplomado. La base ya está — solo hay que segmentarla y hablarle.
«Precio», «horario», «se fue a otra escuela». Al cierre de la convocatoria eso deja de ser una sensación y se vuelve un dato que cambia la oferta.
«Del 1 al 10, ¿cómo fue tu proceso de admisión?» Queda en la ficha del aspirante y alimenta el tablero de dirección.
Al egresado satisfecho se le pide la reseña en Google sola, con link directo, y se responde desde el sistema.
El estudiante que trae a un familiar queda marcado, y su referido entra con el origen puesto desde el primer mensaje.
En formación la recompra existe y es predecible: el que no alcanzó esta convocatoria alcanza la siguiente, y el que terminó un técnico vuelve por un diplomado. Cifras ilustrativas.
Cada estudiante y cada egresado tiene su enlace. Quien llega por ahí entra marcado, y la cadena queda visible.
Ya sabe cuánto cuesta, cuánto dura y cómo es la escuela, porque se lo contó alguien de confianza. Decide más rápido y cierra más que cualquier lead de pauta.
Al matricularse, al terminar el primer módulo, al graduarse — y solo a quien califica su experiencia con 9 o 10 en la encuesta.
Costo por matrícula del canal referido contra Meta y Google. Suele ser el más barato — y el que menos presupuesto recibe.
NodoTech registra el referido, valida la matrícula y avisa. La escuela define y ejecuta el beneficio: la plataforma no calcula ni ordena pagos.
Con la lectura cualitativa de Nodle al lado: qué significa lo que están viendo y qué hacer al respecto.
Datos de demostración. El tablero es configurable: la dirección elige qué métricas ver primero, y puede filtrar por sede, por programa o por asesor.
Nodo no trae un set cerrado de reportes. Cada dato que entra — una conversación, una asesoría, un motivo de pérdida, un peso de pauta — queda disponible para leerse como métrica.
El núcleo académico se queda intacto. NodoTech se ocupa de lo que pasa antes y después de que el estudiante entre al aula.
Cero migración de información académica. Cero riesgo operativo el día que arrancamos.
Usuarios ilimitados en las dos sedes. Nadie se queda por fuera para ahorrar una licencia — y eso es justamente lo que hace que la herramienta se use.
Sus conversaciones, sus aspirantes y su agenda. Atiende, agenda asesorías e inscribe.
Lo mismo, sobre su propia cartera. No ve los aspirantes del otro equipo.
Ve a los dos equipos: tiempo de respuesta por asesor, asesorías agendadas, asistencia y tasa de matrícula. Reasigna cuando alguien está saturado.
Configura pipelines, automatizaciones, permisos y agendas. Ve el panel completo de las dos sedes sin pedirle un informe a nadie.
Personas reales, en español. Incluido en la licencia.
Sesiones prácticas en las dos sedes.
Campañas base y reactivación ya funcionando.
Ajustamos lo que la primera convocatoria pida.
Un responsable de contacto por sede, los accesos a redes y WhatsApp, la base de aspirantes que tengan hoy — así esté en Excel o en cuadernos — y tres sesiones de una hora.
La escuela no para un solo día. No se migra información académica y los canales se conectan sin cortar la atención a los interesados.
La Semana 0 arranca con el diagnóstico técnico de integración: antes de comprometer alcance, verificamos qué expone el sistema académico y el contable.
Contact center omnicanal, gestión de clientes con agenda de asesorías, marketing, asistentes de IA, Nodo y Nodle, automatizaciones, panel de dirección, mantenimiento anual y mesa técnica.
Las tres semanas del plan: diagnóstico de integración, canales, agendas, pipelines de admisión, automatizaciones, campañas base y capacitación por rol en Neiva y Pitalito.
Landings por programa, formularios con captura de consentimiento y autoagendamiento de asesorías, conectados al sitio actual de la escuela.
Al cierre de las tres semanas revisamos juntos que todo lo prometido esté funcionando. Si no lo está, reembolsamos íntegros los $3.500.000. El riesgo de arrancar lo asumimos nosotros.
Tres matrículas recuperadas al año ya pagan la licencia. El consumo de plantillas de WhatsApp lo cobra Meta según su tarifa por conversación, y la pauta publicitaria es presupuesto de la escuela — ambos independientes de esta inversión.
Empecemos por un diagnóstico de la operación de admisiones: 18 preguntas, resultados en cinco días, y un plan con los tres primeros movimientos para la próxima convocatoria.